Usted factura. La empresa produce. Y aun así, al cierre de cada año, lo que queda disponible no se parece a lo que entró.
No es un problema de esfuerzo ni de ventas. Es de estructura: dónde queda el dinero mientras usted trabaja, y qué le cuesta quedarse ahí.
La venta de esta fecha está cerrada.
La próxima fecha se publica en esta página. Mientras tanto, puede solicitar la sesión uno a uno.
El 0,1% de las corporaciones privadas canadienses concentra el 46% de todo el ingreso pasivo gravable del país.
Su tramo está abajo. Ahí el dinero que se queda quieto en la corporación paga 50.17% de entrada.
Arriba el dinero no se queda quieto. No porque ganen más: porque lo estructuraron antes.
Antes de que sigamos, dígame cuál de estas tres se parece más a su año.
Las tres tienen la misma causa, y no es que usted trabaje poco. Es dónde termina el dinero.
Todo el mundo le habla de TFSA y RRSP. Son dos cuentas.
Lo suyo es una estructura. El día del evento sale con la suya en la mano.
Tres, compuestos de la práctica real. Misma forma de empresa, misma provincia.
Vino a mover el excedente de la corporación a una póliza exenta. Ya sabía qué quería; venía por el cómo.
Salió con el cómo resuelto, y con la cuenta de once años de retraso en su retiro, que no había venido a pedir.
Cincuenta por ciento cada uno, dos hijos en la casa. Querían saber qué pasa con la empresa, y con los chicos, si uno de los dos falta.
No había convenio de compraventa ni póliza que lo financiara. Salió el convenio a su abogado y persona clave sobre los dos.
Facturaba por su corporación y el excedente se acumulaba como ingreso pasivo. Sabía el nombre de lo que quería: congelamiento patrimonial.
El congelamiento lo ejecutaron su abogado y su contadora. El seguro que lo sostiene lo estructuramos nosotros.

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